LOS ANALISTAS DE LA CONDUCTA: ¿Quiénes somos nosotros?

En: Anicama, J. (2010). Análisis y modificación del comportamiento en la práctica clínica. 
Cap. IV. Lima. Ed. ANR: Asamblea Nacional de Rectores.
Publicado originalmente en la Revista Peruana de Análisis de la Conducta
1993, 2 (1, 2) 09 – 13. Adaptada para la presente edición del libro.


Es un altísimo honor para mí formular las palabras iniciales de presentación en esta Ceremonia de Inauguración de XI Simposio Internacional de Modificación de Conducta, porque ha permitido que un grupo de esforzados psicólogos peruanos hayan podido hacer realidad este evento, el cual lo vimos tan difícil, tan lejano, y que empieza hoy a cristalizarse en esta aventura científica y organizativa la cual nos pareció un  sueño, pero que, hoy al verla objetivamente significa el reconocimiento nacional e internacional a cerca de diez años de esfuerzo sostenido, silencioso y productivo para desarrollar también en el Perú una genuina ciencia de la conducta basada en el método científico para tratar los problemas del comportamiento humano y servir de manera benéfica a la salud, a la educación y a la comunidad en general. Actualmente al publicarse este libro han pasado veintisiete años desde que se inició el Análisis y la Terapia de la Conducta en el Perú.

Honor que constituye un acto de hidalguía reconocer, es fruto de un equipo joven de profesionales y principalmente de nuestros estudiantes. Este reconocimiento es para ellos y para nuestra patria, significa que el Perú en el campo de las ciencias del comportamiento, hoy en día, tiene ya un lugar en la historia de este movimiento científico internacional.

La historia del análisis de la conducta, de este esfuerzo que es de veras diferente a lo tradicional, y que está basado en el análisis experimental del comportamiento; empezó en los trabajos experimentales de Pavlov en 1904 en Rusia, luego llamada Unión Soviética, así como,  en los trabajos y posiciones pioneras de Watson J. B. (1913), pero principalmente en los trabajos experimentales de B. F. Skinner en la década de los 30 en los Estados Unidos, así como en sus postulados básicos en 1953.

Pero los asistentes hoy a esta Conferencia Internacional, se preguntarán ¿Quiénes somos nosotros? 

La respuesta es, somos o pretendemos ser un nuevo tipo de psicólogo científico. Un psicólogo que rompiendo con lo tradicional, con lo subjetivo y lo mágico con lo cual ha estado comprometido el estudio del comportamiento, aunque tomando y rescatando lo que es rescatable de ello, sostiene que la psicología como ciencia humana de ayuda es el estudio experimental y metodológico de la conducta humana, así mismo, como profesionales somos analistas y modificadores de la conducta humana tanto para crearla, desarrollarla o rehabilitarla (Anicama, 1988). Es decir cubrimos el área de  la salud mental, la salud pública, la educación, las organizaciones  y de la comunidad en general. Nuestros propósitos son entonces contribuir al estudio científico del hombre y proveerle de nuevas herramientas metodológicas, de nuevas técnicas psicoterapéuticas, de nuevas técnicas de enseñanza y de nuevos procedimientos de investigación para prevenir el desarrollo de perturbaciones de salud mental y generar salud psíquica; técnicas y procedimientos los cuales sean válidas y útiles para ayudar a la rehabilitación o a la optimización plena del comportamiento tanto individual como comunitario.

El comportamiento humano es el rasgo más familiar del mundo en el cual vive la gente, y respecto de él ha de decirse más de lo que se dice respecto de cualquier otra cosa. ¿Pero hasta qué punto, lo que se ha dicho vale algo? Los psicólogos y los profesionales de la salud y la educación que se basan en el método científico experimental de las ciencias, decimos que nuestra diferencia para enfrentar los problemas en esta área radica en la metodología (Anicama, 1988). La pregunta planteada líneas atrás, puede completarse diciendo: que trabajamos con la conducta objetiva, que usamos una medición continua y directa de la conducta y que, fundamentalmente ejercemos un adecuado control metodológico de variables cuando hacemos un trabajo de rehabilitación o psicoterapia para los problemas de las conductas inadaptadas (salud), cuando aplicamos nuevos procedimientos de enseñanza, y cuando trabajamos ejecutando programas de prevención y de cambio en la comunidad y en las organizaciones.

Esto somos y esto queremos seguir mejorándolo para contribuir más eficazmente como profesionales a mejorar las soluciones a los problemas humanos.

Conviene precisar ahora que una ciencia del comportamiento, de la misma rigurosidad que, por ejemplo, las ciencias naturales como la física moderna, es tan humanista como puede serlo cualquier otra disciplina, como lo han señalado muchos investigadores entre los que merecen citarse Skinner, Bandura, Ardila, Ribes, Bijou, y otros, los dos últimos aquí presentes. Ciencia y humanismo no tienen porque oponerse, pero hay pautas culturales que consideran que estudiar científicamente al hombre implica destruir los valores humanos más preciados. Nos parece que la razón de este error reside en lo siguiente: la ciencia misma se entiende mal; hoy sabemos que formamos parte de la naturaleza y que los valores humanos  pueden seguir existiendo dentro de un contexto científico como lo ha enfatizado Skinner (1953).

La ciencia del comportamiento se mira a veces con mucho recelo, porque por primera vez en la historia se ésta logrando tener una ciencia que estudie los actos humanos con el mismo nivel de rigurosidad de las disciplinas más avanzadas y esto no se entiende con precisión.

Los grandes problemas que afronta el mundo de hoy sólo se pueden solucionar si mejoramos nuestro entendimiento y nuestra comprensión del comportamiento humano. Los puntos de vista tradicionales han permanecido vigentes durante muchos siglos y nos parece justo decir que han demostrado ser inadecuados, en buena medida son responsables de la situación que encontramos en los Hospitales y Clínicas de salud mental, en los Centros de Rehabilitación, en las Escuelas públicas, en las Escuelas de educación especial y en general de la situación en la cual nos encontramos ahora en todo el mundo.


El análisis de la conducta ofrece hoy en día una alternativa prometedora; este Simposio Internacional que reúne a los más importantes científicos de la modificación del comportamiento del mundo tiene como objetivo fundamental lo siguiente:

1. Ofrecer lo más novedoso del avance científico de la investigación internacional y nacional relacionado con procedimientos terapéuticos para personas con problemas de salud mental o de aquellos que requieren rehabilitación y educación especializada; así como, de nuestros avances en tecnologías apropiadas para las organizaciones y la comunidad.

Las neurosis humanas (actualmente denominadas desórdenes emocionales), el retardo en el desarrollo, los problemas de desórdenes sexuales, los problemas psicosomáticos, la drogadicción,  el autismo, la esquizofrenia infantil, los problemas de aprendizaje, los impedimentos sensoriales tipo sordera, ceguera, los problemas de la conducta infantil, las aplicaciones al mejoramiento de la enseñanza; así como, los innovadores avances en psicología de la salud y en medicina conductual relacionados con la contribución del tratamiento psicológico a los pacientes desahuciados por severos problemas orgánicos como el cáncer, serán aquí en este Simposio, analizados y discutidos por expertos internacionales y nacionales.

2. Un segundo objetivo es discutir los problemas metodológicos encontrados para el desarrollo y aplicación de procedimientos conductuales y psicológicos. Es necesario analizar la relación entre la teoría de la conducta humana, la investigación experimental y la producción de técnicas y procedimientos de modificación de conducta aplicables a la salud, la educación y la comunidad.

3. Elaborar una estrategia de desarrollo para la cooperación internacional científica en estas nuevas áreas del conocimiento humano y traducirlas de manera benéfica a la Sociedad.

En suma pues, como puede observarse, este Simposio Internacional analizará problemas de salud y de educación sumamente complejos y, tomaremos especial cuidado en aquellos problemas que suelen ser más frecuentes en nuestros países en vías de desarrollo.

Permítanme decir ahora, algunas ideas finales con respecto a que otras cosas relacionadas con las conductas o los problemas de la vida cotidiana puede ofrecer hoy la Modificación y el Análisis de la Conducta, debido a que, ineludiblemente serán tocados en el Simposio.

¿Cómo podemos responder como psicólogos a un mundo esencialmente cambiante y enfrascado en la búsqueda de soluciones a los problemas del bienestar y la justicia social en los seres humanos?

Nuestro siglo tiene agudos problemas y en el futuro seguiremos teniendo problemas más graves aún de superpoblación, de crecimiento urbano inorgánico, de vivienda, de alimentación, de consumo de energía, de problemas ecológicos, del calentamiento global del planeta y de nuevos problemas en salud y educación, así como, problemas bastante conocidos de tipo socio-económico y político.

Muchas de las ciencias del comportamiento en general han fracasado en dar respuestas eficaces a todo esto; o diríamos mejor que estas llamadas ciencias sociales o del comportamiento han fracasado en el intento por darnos un sistema que nos capacite para predecir los efectos de un sistema social. Se considera que con unas cuantas leyes se podrá evitar el consumo de coca, evitar la migración a las ciudades, se podrá regular y controlar el crecimiento urbano marginal, se cambiarán los tipos de hábitos alimenticios de la población, se controlará el abuso de drogas, el aumento de la delincuencia y la violencia, la violencia intrafamiliar y contra la mujer, el abuso sexual de niños, así como, se evitarán los problemas de desnutrición y miseria de la población. Nada de esto sin embargo se ha logrado, los problemas subsisten y en algunos casos se agudizan.

Creemos que esas leyes, que esos aportes de las ciencias del comportamiento pueden ser válidos y loables en sus esfuerzos, pero han olvidado coordinar, enlazar, conjugar ese esfuerzo con un enfoque psicológico nuevo como es el análisis de la conducta, que ofrece una alternativa diferente y complementaria a las otras macrodecisiones políticas, para enfrentar los problemas de la vida cotidiana, es decir, olvidan analizar como se comporta el hombre en su vida diaria, cómo establece el hombre las contingencias de reforzamiento para un patrón económico determinado por ejemplo: adquirir deudas, jugar con el crédito o especular con la inflación.

En suma considero que a las decisiones socioeconómicas y políticas, a los aportes de las ciencias sociales y de las otras ciencias del comportamiento, a las macro-decisiones del sistema, les ha faltado conocer que es lo que la psicología científica puede ofrecer hoy a la sociedad, y en concreto al problema principal del hombre: su modo de vivir. En otras palabras desconocen: ¿por qué la gente se comporta como lo hace?

Consideramos que como Psicólogos, como analistas y modificadores del comportamiento podemos aportar con nuevas formas, con nuevas metodologías para enfrentar los problemas normales o las cosas habituales de la vida, de ofrecer una oportunidad para crear una nueva forma de vida para la gente. Aquí la modificación de conducta tiene una tarea hermosa; por ejemplo, podemos examinar las razones por las cuales las personas tienen tantos niños y tomar medidas para alterar las contingencias psicológicas de reforzamiento. Podemos examinar las razones de la discriminación social y sexual, así como planear cambios en los estímulos que los provocan y las mantienen. Podemos examinar las formas de crianza de los niños y hacer cambiar las normas de enseñanza en la familia, en la escuela y en el grupo social. Podemos examinar los estilos de vida que aumentan el comportamiento de riesgo como en el caso del VIH-SIDA, las enfermedades infecto-contagiosas en general, y en especial, las de transmisión sexual, el riesgo de desarrollar cáncer, el de las drogodependencias, y el de ser violentos contra la pareja, entre otros, podemos así modificar la naturaleza de sus interacciones para provocar los cambios que permitan asegurar bienestar psíquico. Estos, son algunos ejemplos a los cuales la modificación de conducta está dando y dará nuevas respuestas en el futuro próximo, para las cuales, los estudiantes que hoy nos escuchan deberán estar alertas para investigarlos y empezar a generar respuestas innovadoras y más humanas, prontamente.

En suma pues, los psicólogos como científicos del comportamiento, debemos buscar desarrollar nuevas formas de enseñar a la gente como vivir; de crear una saludable forma de vida menos aversiva y menos punitiva, si lo hacemos, entonces observaríamos como esos sentimientos y conductas negativas de los que decimos padecer, tales como, la ansiedad, el miedo, la depresión, el estrés, o los problemas psicosomáticos tenderían severamente a desaparecer.

Construyamos un ambiente más positivo en el cual estemos más generosamente reforzados, un mundo en el cual realizaríamos cosas que realmente quisiéramos hacer y no lo que tenemos que hacer o lo que se nos fuerza a hacer, para evitar alguna consecuencia desagradable o punitiva.

Así concluimos también que la modificación de conducta puede decir algo y puede ofrecer una estrategia de análisis más efectiva a los problemas de la sociedad de hoy, en su punto más vulnerable: cómo vive y cómo se comporta la gente cotidianamente; no sólo entonces para las “conductas patológicas inadaptadas”, sino esencialmente para los asuntos y problemas de las formas de vida cotidiana del hombre.

Este XI Simposio está centrado en las aplicaciones y en los avances del análisis de la conducta a los problemas clínicos y educativos. Por ello, considero que todos los participantes, expositores y oyentes estarán de acuerdo con el poeta Goethe, en decir que “hay una virtud que está sobre todas las otras, ésta es, el constante esfuerzo y superación, la lucha con uno mismo, el inacabable deseo de crecer en pureza, en sabiduría, en bondad y en amor”. Por eso, este XI Simposio se realiza en Lima, a pesar de todas las dificultades que tenemos, con el fin supremo de crecer en estas cualidades, pero tal vez más, en una de las más hermosas del hombre: crecer en sabiduría. Crezcamos pues, colegas del Perú y de todos los 18 países que hoy nos visitan, en “esta sabiduría” tan necesaria para ayudar a mejorar a nuestra comunidad y al desarrollo de nuestros pueblos.


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